Según Sandvine (Schwartz, 2023), el formato en vídeo es responsable del 65 % del tráfico de datos global en internet. Por primera vez, Netflix ha superado YouTube como la aplicación individual con más tráfico, mientras que TikTok, Disney+ y Hulu se encuentran entre las diez primeras que generan el volumen más grande de tráfico.
Según el director ejecutivo de Sanvine, Samir Marwaha, «El vídeo está casi en el punto en el que ya no puede ser considerado como una categoría independiente, puesto que ahora es integral en las conferencias, los videojuegos, las redes sociales, la mensajería y prácticamente todas las aplicaciones que quieren impulsar las interacciones y la participación». Además, con la expansión de la red 5G, la quinta generación de redes móviles, con una velocidad 10 veces más rápida que las principales ofertas de fibra óptica del mercado, el tráfico y producción de imágenes en vídeo representará casi el 80 % del tráfico móvil en 2027 (Ericsson, 2023).
Así pues, el vídeo es un formato dominante, tanto para aquellos que consumen contenido como para los que lo producen. Por lo tanto, tiene sentido considerarse competentes en el ámbito de la producción y creación de vídeos en un mundo en que la tecnología es omnipresente y su uso es cada vez más sencillo en el ámbito de usuario.
A grandes rasgos, hay dos tipos de edición de vídeo, basados en el tipo de apoyo utilizado:
- Edición lineal o analógica. Con cinta, trabajando la edición principalmente con magnetoscopios, normalmente un player donde se insertaba la cinta con las imágenes grabadas y un recorder donde se iba grabando la edición. Se denomina lineal porque durante la edición era necesario ir grabando en la cinta en la que se hacía la edición las imágenes de manera ordenada. Si después se quería cambiar el orden, se tenía que empezar de nuevo o bien cortar la cinta y unirla. Es decir, no permitía manipular libremente las tomas. Por lo tanto, requería un orden muy preciso a la hora de hacer la edición.

Fuente: Wikimedia Commons. - Edición no lineal o digital. Ha habido varias generaciones de estos tipos de edición en función de la evolución tecnológica, y representó un gran adelanto en el campo de la edición de vídeo con la revolución digital de la década de los noventa. Este sistema supuso un cambio en los procesos de edición, especialmente con la entrada de nuevos formatos de vídeo de más calidad que, además, posibilitaron trabajar de manera mucho más flexible y más eficiente, trabajando la edición de manera no secuencial con ordenadores y, posteriormente, también con otros dispositivos digitales como los dispositivos móviles. Entre aquellos primeros programas de edición no lineal, podemos encontrar Avid Media Composer o Adobe Premiere, más orientados al trabajo profesional, y que han ido evolucionando al mismo tiempo que lo ha hecho la misma tecnología.

Fuente: Wikimedia Commons.
Actualmente, algunos programas de edición de vídeo ya vienen integrados en el sistema, como Clipchamp (para Windows 1), iMovie (para OSX), y otros programas de edición de vídeo gratuitos multiplataforma que se pueden instalar, como Openshot, Shotcut, Kdenlive y OBS, entre otros.
Las cámaras digitales compactas (portátiles y fáciles de usar), las cámaras integradas a los móviles, las cámaras DSLR, las cámaras MILC (Mirrorless), las GoPro o las que producen imágenes en 3D permiten una calidad de imagen que conduce hacia un software de vídeo capaz de gestionar ficheros cada vez más grandes dentro de las plataformas de edición. Innovaciones como editar en la nube con diferentes personas viendo en tiempo real todos los cambios, las aplicaciones de edición integradas a los móviles, la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático han revolucionado el mercado proporcionando herramientas y funcionalidades avanzadas para profesionales y forofos de la producción multimedia. Sin ningún tipo de duda podemos afirmar que la tecnología de vídeo ha ido creciendo de forma exponencial desde los primeros años de la década del 2000 en términos de precio asequible, facilidad de uso y portabilidad (Calandra y Rich, 2014).
Siguiendo Espinosa y Abbate (2005), editar un vídeo consiste en manipularlo para elaborar un discurso organizado y coherente, con una continuidad. Esto implica seleccionar las imágenes grabadas previamente y ponerlas una detrás de otra en función de aquello que se quiera explicar, elaborando un discurso. También nos permite incorporar imagen fija, música y sonido, añadir efectos digitales, grafismos y cualquier otro recurso que permita un producto audiovisual acabado.
La edición también permite corregir o mejorar aspectos derivados de la grabación para conseguir mejor calidad en el producto audiovisual final. Por ejemplo, realizar un tratamiento del audio, del color, añadir filtros, efectos, transiciones…
Aun así, es fundamental asegurarse de cumplir con los requisitos técnicos mínimos durante la grabación del material fílmico para garantizar que todos los elementos se capturen de la mejor manera posible desde el principio, facilitando así el proceso de edición y permitiendo obtener resultados óptimos.
Es decir, si por ejemplo se han grabado unas imágenes quemadas porque han sido sobreexpuestas a la luz, o bien si se ha grabado un audio distorsionado o saturado, durante la edición se podrán paliar estos defectos con las nuevas tecnologías de los programas que ofrecen las plataformas de edición de forma relativamente efectiva. Aun así, es preferible evitar estos problemas desde el momento de la grabación.
En la actualidad hay numerosas soluciones tecnológicas en el mercado para la edición de vídeo no lineal. En este ámbito, podemos encontrar una amplia gama de software, tanto con licencias comerciales como de software libre, como las orientadas al uso profesional u otras soluciones más pensadas para un uso doméstico o semiprofesional.
A continuación, esta guía os ofrece algunas recomendaciones para la grabación de vídeo. Más adelante también encontraréis toda una serie de aspectos técnicos a tener en cuenta durante el proceso de edición de vídeo, y también diferentes herramientas de edición de vídeo, tanto de escritorio como para dispositivos móviles y herramientas en línea, así como las principales funcionalidades de algunos de estos editores. La guía se cierra con distintas recomendaciones para la publicación y difusión de vídeos en la red.