1.5. Controlar la luz
Este es un aspecto importante que se debe tener en cuenta. Nos podemos encontrar con lugares muy iluminados o bien con muy poca luz, así como luz natural o artificial.
Para controlar la luz, hay dos conceptos que hemos de tener en cuenta: el balance de blancos y la exposición. Actualmente, las cámaras disponen de configuraciones automáticas que permiten ajustar el balance de blancos y la exposición, a pesar de que también se puede hacer de forma manual.
- En cuanto al balance de blancos, hay que saber qué hace referencia a la temperatura de color, y qué está relacionado directamente con la luz. Cuando se hace balance de blancos, se indica a la cámara qué es blanco, de forma que ajusta este al resto de colores.
Normalmente, las cámaras tienen diferentes configuraciones predeterminadas para elegir dentro del balance de blancos, teniendo en cuenta si grabamos con luz día, nublado o en interiores. Los más habituales son «Luz día», «Tungsteno», «Fluorescente», «Nublado», «Flash» o el mismo modo automático: «AWB» (Auto White Balance), aconsejable para principiantes. Cuando se hace con la opción automática, la cámara determina el color de la luz y hace la corrección en función de este cálculo predeterminado. A pesar de que no es exacto ni fiable al 100 %, ha mejorado bastante en los últimos modelos de cámaras digitales.
- La exposición también es un aspecto a tener en cuenta, y consiste en ajustar la cantidad de luz que la cámara deja entrar. En las cámaras de vídeo es el iris (similar al diafragma de las cámaras fotográficas).
También existe la opción «Gain» o ganancia, que permite amplificar electrónicamente la señal de luz cuando esta es muy escasa. El problema es que su utilización puede generar mucho ruido a la imagen (grano).
Otro elemento que nos puede permitir controlar qué está sobreexpuesto (es decir, qué está quemando la imagen) o subexpuesta (muy oscuro) es el patrón Cebra, que nos permite testar la imagen y ver qué está quemando o en qué zonas no llega la luz para poderlo corregir.
En cualquier caso, para evitar imágenes quemadas o contraluces, es recomendable no grabar directamente a la luz, sino que esta luz tendría que provenir de atrás o de los laterales del objeto o sujeto que se está enfocando. Si se usa luz natural, es importante tener en cuenta que esta puede cambiar de forma inesperada, por ejemplo, en función de la meteorología (como por ejemplo con la presencia repentina de nubes), por lo cual habrá que hacer los ajustes necesarios a fin de minimizar sus efectos en la calidad de la imagen.
En el caso de imágenes nocturnas, hay que tener presente que grabar por la noche siempre acostumbra a ser más complicado, dependiendo de las posibilidades de la cámara y de los conocimientos para ajustarla correctamente.
En el caso de tener poca experiencia o pocos conocimientos, se recomienda utilizar las configuraciones automáticas, así como evitar lugares demasiado oscuros o por la noche.